26.5.13

Crónica de una noche descentrada


Otra de las razones por la que nos gusta hacer el ciclo es que recibimos un público tan groso que merece el mejor menú. El amigo Fernando Mendez, habitué de carne argentina, tiene la costumbre de devolvernos unas crónicas preciosas de las lecturas. Esta es la que nos mandó a propósito de la noche del jueves 23 de mayo. ¡Gracias!


LAS EXCÉNTRICAS

Decidí pecar.
Pues no menos que eso es intentar una (muy breve) crónica de lo sucedido/vivido en la Colección Otoño 2013 de Carne Argentina cuando la primera intérprete es María Moreno.
La presentación estuvo a cargo de Julián López, un poco más corta que otras veces, pero siempre con sus palabras justas y, sobre todo, con su poética habitual.
El texto de María Moreno a propósito de la muerte de Adelaida Gigli en 2010 y la posterior lectura de algún texto de la escritora fueron un claro ejemplo de la (terrible) realidad, sin medias tintas ni revisionismo económico, de lo que les sigue sucediendo (el tiempo verbal es el necesario) a los desaparecidos.
Palabras de María Moreno: Adelaida no decía “todos los desaparecidos son mis hijos”. La ausencia de Lorenzo Ismael y María Adelaida hace astillas el símbolo, descree de la ley, no hay memoria que se transmita “de memoria” y de generación en generación, no se inscribe en la historia sino que se lleva en la carne hasta el propio fin; como si Adelaida no quisiera nada de la lengua en que se dio la orden de secuestro, se administró la tortura, se renovó la injuria sobre los cuerpos supliciados y se planeó el “traslado” seguido de muerte.
Luego Vanina Escales siguió con Salvadora Medina Onrubia, anarquista y feminista, cuya vida, y obra, han sido eficazmente olvidadas por la historia escrita por hombres. Más importante para el recuerdo fue su marido, obvio.
Palabras de Salvadora Onrubia (desde la cárcel): Señor general Uriburu, yo sé sufrir. Sé sufrir con serenidad y con inteligencia. Y desde ya lo autorizo que se ensañe conmigo si eso le hace sentirse más general y más presidente. Entre todas esas cosas defectuosas y subversivas en que yo creo, hay una que se llama karma, no es un explosivo, es una ley cíclica. Esta creencia me hace ver el momento por que pasa mi país como una cosa inevitable, fatal, pero necesaria para despertar en los argentinos un sentido de moral cívica dormido en ello. Y en cuanto a mi encierro: es una prueba espiritual más y no la más dura de las que mi destino es una larga cadena. Soporto con todo mi valor la mayor injuria y la mayor vergüenza con que puede azotarse a una mujer pura y me siento por ello como ennoblecida y dignificada. Soy, en este momento, como un símbolo de mi Patria. Soy en mi carne la Argentina misma.
Intervalo fumador, inevitable.
Con Emma de la Barra, especie de George Sand argentina, autora del primer best-seller argentino, la novela Stella hizo su aparición.
Rescatada del olvido por la colección Las Antiguas de la Editorial Buena Vista, la recordó y leyó Mariana Docampo.
Gran best-seller de la época (más de uno la envidiaría hoy en día), a pesar del significado negativo constante de la expresión para el ámbito literario, tuvo que publicar su novela bajo un seudónimo masculino, César Duayen.
Luego de escuchar a Mariana Docampo daban ganas de salir, a esa hora de la noche, a buscar una biografía de Emma de la Barra y, si no existía, comenzar a escribirla.
Como nos tiene acostumbrados el Ciclo Carne Argentina, luego de tanta carne, el postre, con su frutilla. Hugo Salas habló y leyó a Victoria Ocampo.
Contó cómo llegó a ella, sus prejuicios (los de la Academia, cuándo no), su atracción. Contó y leyó anécdotas, algunas graciosas (por ejemplo cuando vio en un noticiero cinematográfico a las fans de The Beatles en Londres) y otras no tanto (las “cosas de mujeres” que no se hablan delante de los hombres; por supuesto Victoria Ocampo se rebeló).
Victoria Ocampo fue una mujer que cometió muchos “errores”: ser feminista, ser rica, ser culta, se generosa, ser antiperonista, y varios ser más.
Pero también tuvo miedos. Comparto con ella el miedo a los truenos.
Creo que todos los que escuchamos a Hugo Salas esperamos con ansias su novela que la tiene a Victoria como protagonista.
Las cuatro escritoras se han visto inmersas en la historia (intelectual, política, artística) del país, pero han sabido escapar a la generalidad.
No las sentí descentradas, sino excéntricas. No intento un juego de palabras. En todo caso, excéntricas o descentradas, lo cierto es que han sido mujeres que supieron ver, y actuar, más allá de los “centros” que marca el “deber ser” social. Las circunferencias son inaccesibles porque los centros son diversos.
El “sillón de los escritores”, intervenido por la artista María José Algueró, con fieltro color rojo, que emula la sangre, justo para el comienzo con Adelaida Gigli y sus desaparecidos, estaba lleno de mariposas, símbolo de la libertad, y de corazones.
Los corazones eran del color negro de la sangre coagulada, quizás sangre agotada de fluir en cuerpos de vidas tan intensas. 

23.5.13

Esta noche



Ciclo Carne Argentina presenta
"Las descentradas"

Mariana Docampo lee EMMA DE LA BARRA
Hugo Salas lee VICTORIA OCAMPO
Vanina Escales lee SALVADORA MEDINA ONRUBIA
María Moreno lee ADELAIDA GIGLI

Intervención plástica: María José Algueró

Bar de La Tribu [Lambaré 873]
Entrada gratis



21.5.13

María José Algueró


La artista visual María José Algueró nació y se crió en el barrio de Pompeya y, desde hace varios años, vive y trabaja en un precioso atelier de Palermo. Sus obras no sólo se exponen en galerías de Buenos Aires, si no también en Italia y España. Un diario valenciano ha dicho de su obra: "Los colores son sus elementos de expresión; como signos de puntuación en una poesía, marcan tendencia, vibraciones, límites y elevaciones a lo sublime, pasan de lo etéreo a lo locamente increíble". En esta fecha de Carne Argentina, María José Algueró es nuestra artista invitada a intervenir el sillón de los escritores. Estamos muy contentos de recibirla en La Tribu, una descentrada como las escritoras que estaremos homenajeando este jueves 23 de mayo.

Adelaida Gigli


"Ningún torturador tendrá mi boca" es una de las frases con las que termina un cuento de su libro Paralelas y solitarias y, en ese defensa temeraria, la autora que homenajeamos funda una manera propia de contar la historia, una manera arriesgada -que no obedece a ninguna de las formas del deber ser-, una manera paralela y solitaria de meterse en el discurso de la memoria. Adelaida Gigli nació en Italia en 1927 pero su familia pronto se instaló en Buenos Aires; aquí estudió Filosofía y Letras y formó parte del grupo de intelectuales que fundaron y dirigieron la legendaria revista Contorno. Junto a David Viñas, con quien estuvo casada por unos pocos años, fueron padres de María Adelaida y Lorenzo Ismael Viñas, a quienes en 1976 la dictadura militar secuestro y desapareció. La más cerrada soledad -por la obviedad trágica del momento pero también por un posicionamiento particular e inocultable que eligió para sí misma y para pararse frente al horror- parece ser el derrotero de Adelaida tras la desaparición forzada de sus hijos hasta su vuelta a Italia, donde retomó su trabajo de artista y sus escritos. Por suerte, aunque sea trágico que su legado sea una suerte, nos queda su libro para asomarnos, no ya a entender lo inentendible, pero sí para dar cuenta, para completar, para agradecer lo particular y lo valioso. Y para más suerte, la tenemos a María Moreno para que nos ayude a desanudar, a deshacer prejuicios que impiden el encuentro con las palabras, con las elecciones a contrapelo. En esta fecha especial de homenajes a mujeres argentinas -la Argentina es mujer, qué duda cabe-, que Moreno nos traiga a Gigli es un lujo que raspa y que nuestro ciclo pueda contener y recibir a la voz de Adelaida Gigli, esa voz de nuestra historia que merece un lugar en el presente, nos llena de satisfacción. Los esperamos a todos.



17.5.13

Salvadora Medina Onrubia



Salvadora Medina Onrubia comete todos los pecados imaginables para una mujer de principios del siglo XX: es madre soltera a los dieciséis, militante anarco feminista, periodista, escritora, dramaturga, y recién acepta casarse con Botana después de haber tenido el tercer hijo en común. Salvadora es distinta, así como también son distintas Alfonsina Storni, Gabriela Mistral y Victoria Ocampo, con las que comparte amistad o temperamento.
Nace el 23 de marzo de 1894 en La Plata y vive su infancia en Gualeguay, Entre Ríos. Dice ser descendiente de una princesa, Flores de Labernie, pero parece que en realidad es hija de "Brasitas de Fuego", una ecuyére que bailaba sobre un tambor en un circo y que pronto va a ser abandonada por su marido.
Llega a Buenos Aires con el deseo de estrenarse como dramaturga, acá encuentra amor y financiamiento para sus proyectos: el director del exitoso diario Crítica, el Citizen Kane rioplatense, Natalio Botana, se enamora de ella apenas la ve. Por su casa pasa desde Neruda hasta García Lorca; en el sótano de su quinta el mexicano Siqueiros pinta el famoso mural. Arte y política a la par. Salvadora participa en la planificación de la fuga del anarquista Simón Radowitzky, protege a Severino Di Giovanni, y sufre la cárcel durante la dictadura de Uriburu. Mientras tanto escribe una docena de obras entre teatro, cuento, poesía y novela. Nosotros le robamos uno de sus títulos para esta fecha de Carne Argentina: Las descentradas.
Pensamos en las dos a la vez. Salvadora Medina Onrubia leída por Vanina Escales, ensayista y periodista. Sabíamos que venía trabajando desde hacía tiempo en una biografía, pero mejor que lo cuente ella: “Lo que estoy escribiendo es una biografía intelectual de Salvadora. Empecé la investigación hace muchos años. Visité a Emma Barrandeguy en Gualeguay, le cociné pastelitos de manzana a América Scarfó, las dos fueron secretarias de Salvadora. Desde el año pasado estoy escribiendo y en poco tiempo termino. Me interesa Salvadora como personaje público, por sus intervenciones políticas, y como escritora por su intento por subvertir representaciones sociales vulgares, por su correr el eje, por descentrar. Me interesa mucho su política de la amistad, también”. Un lujo, ¿no? Estamos muy contentos de tenerla a Vanina en el escenario de La Tribu y, con ella, a Salvadora. No se las pierdan. El próximo jueves 23 de mayo a las 21 hs.


16.5.13

César Duayen


En 1905 se publica la novela Stella que enseguida se convierte en el primer best seller argentino. Stella es la historia de una jovencita que se casa con un hombre mayor y acaudalado, una historia bastante común en esa época entre las señoritas de la alta sociedad. Sin embargo, la sorpresa es el dato que se conoce más tarde: César Duayen es una mujer y, en realidad, su nombre es Emma de la Barra.
Nacida en Rosario, hija de un periodista y casada dos veces con periodistas, Emma de la Barra, desde pequeña, se rodeó de intelectuales y personajes de la cultura. Además de su exitosa Stella, escribió otras dos novelas que no alcanzaron tanta repercusión y un libro para niños.
No sólo la literatura era una inquietud de Emma de la Barra, también tuvo una gran actividad social y de beneficencia. Planificó un barrio obrero cerca de La Plata, en el que invirtió (y perdió) parte de su fortuna. Fue una de las fundadoras de la Cruz Roja, y de la primera escuela profesional de música de mujeres.
En una entrevista dice: "hace un cuarto de siglo las mujeres ocupábamos una situación especialísima dentro del ambiente social. No se concebía la posibilidad de que traspusiera los límites del hogar sin que violara los más elementales preceptos de su organización. ¿Cómo iba a atreverme a firmar una novela? ¡Qué esperanza! Era exponerme al ridículo y al comentario". El jueves 23 de mayo, a las 21, la escritora y editora Mariana Docampo vendrá a contarnos un poco más de esta pionera de la literatura argentina y a leernos algunos fragmentos de su obra. Mariana Docampo rescató del olvido a Emma de la Barra y editó su novela Stella en la bella colección Las antiguas, de la editorial Buena Vista.






13.5.13

Victoria Ocampo


El 7 de abril de 1890 nace Ramona Victoria Epifanía Rufina Ocampo. Ahí sí que había para elegir, y ella eligió. Se daría a conocer como Victoria Ocampo. La primera hija de un matrimonio de la aristocracia criolla, la primera de seis hermanas. Criada entre la alta cultura y el saber estanciero, Victoria como sus hermanas, hablaban los idiomas del iluminismo y el progreso: "Mi institutriz era francesa. He sido castigada en francés. He jugado en francés. He rezado en francés". Aprovecha sus privilegios, viaja, lee con voracidad, escribe infinidad de cartas, se frustra por no poder seguir su deseo de ser actriz (su padre repite una y otra vez: “el día que una hija mía suba a un escenario, en ese mismo momento, de un balazo me vuelo la tapa de los sesos”). Conoce hombres a los que ama o seduce, se casa una vez y la traicionan. Nunca más. Se dice que su vida amorosa y sexual era generosa. ¿Un desquite? Cuenta en su Autobiografía: “Hasta mi primer baile se puede decir que no había tenido ocasión de hablar con muchachos. Hablar por teléfono, escribirse cartas, invitar a casa a algún muchacho que no fuera de la familia, no se practicaba ni se admitía. A los 17 años, como prueba de liberalidad, se me permitió jugar al golf en Mar del Plata con muchachos que eran hijos de padres conocidos. Las madres seguían nuestros movimientos con anteojos de larga vista… Todo eso fue alentando mi rebelión”. 
Victoria sigue viajando y se codea con los artistas e intelectuales más relevantes de su época, se transforma en una especie de embajadora cultural, los trae a Buenos Aires, los hace traducir, los difunde en su propia revista, así como también difunde a escritores rioplatenses (Borges, Cortázar, Onetti). Antinazi, antifascista, antifranquista, antiperonista. Esta era su línea enemiga, sin matices. Aparte del mecenazgo individual, dona dinero a causas feministas y culturales. Muere de cáncer en 1979 en su casa de Villa Ocampo. 
Entonces nosotros pensamos: quién mejor que Hugo Salas, que acaba de terminar una novela cuya protagonista es la mismísima Victoria Ocampo (tan o más desfachatada que la original), para encargarse de este homenaje. Y lo invitamos nomás. Ya estamos paladeando por anticipado su venida, y la de ustedes también. Los esperamos el jueves 23 de mayo, 21:00. Bar La Tribu. En esta fecha que dimos en llamar LAS DESCENTRADAS.


22.3.13

Colección Otoño: texto de presentación


Esta noche empieza un nuevo año de Carne Argentina, el octavo y parece que fue ayer. Nos sorprende, aunque la verdad no nos interesa la suma, la acumulación, tener curriculum. Antes que nada somos un grupo de amigos que queremos hacer cosas juntos, compartimos algunas ideas, compartimos algunas pasiones, nos divertimos. Si no existiera nada de esto, no existiría Carne Argentina. Por supuesto nos gusta que los escritores se entusiasmen con venir a leer y que el público nos siga y disfrute lo que armamos. Y esperamos que todos sigan festejando las noches de Carne. Especialmente porque este espacio, al menos para nosotros, es un modo de recuperar un sentido de la experiencia. Del mano a mano. Nada de pulgares de facebook, ni comentarios anónimos, ni charlatanería literaria; acá hay cuerpos, que leen y se exponen, que escuchan, que hablan, que ríen, que se interesan por algunas cosas, que se incomodan por otras.
Quisimos arrancar el 2013 con todo, eso significaba elegir textos que nos gustaran mucho y también inventar cosas nuevas. Hoy nos acompañan Maxine Swann (escritora estadounidense residente en Buenos Aires) y sus extraordinarios niños hippies, Camilo Sánchez y el viento en sus poemas, Mario Castells y sus palabras endulzadas de guaraní (Mario es rosarino y pudo venir gracias al apoyo de la Editorial Municipal de Rosario), y Esther Cross, con su prosa que enamora sin sentimentalismo. Después de invitarlos, nos dimos cuenta que los tres narradores compartían en lo que van a leer, un mundo de iniciación y asombro. Ojalá sea una buena señal para estrenar este año en pañales.
Y ahora dos novedades. La primera la tienen frente a sus ojos. Para cada fecha contaremos con un sillón intervenido por un artista plástico distinto, hoy debutamos con esta genialidad del artista entrerriano Lisandro Pierotti. Los invitamos después a mirarlo de cerca y a llevarse una foto de recuerdo.
La segunda novedad es que nos propusimos invitar en cada fecha a un escritor o escritora de otra provincia, la idea es traer la producción literaria provincial a la escena porteña. Federalizar el ciclo. Para eso, esperamos seguir consiguiendo apoyos como el de la editorial rosarina.
Ahora, queridas vaquillonas, les pedimos por favor que apaguen sus celulares, que se sirvan un buen trago y que disfruten sin descanso. ¡Feliz otoño para todas!



Queremos darles las gracias a Lilian Almada, Quequén, Grillo, Rusi, Seba, Leandro, Mica, y toda la gente del Bar La Tribu que estuvo al pie del cañón.

19.3.13

¡ESTA NOCHE!


Ciclo Carne Argentina "Colección Otoño"

Leen
Esther Cross
Mario Castells
Camilo Sánchez
Maxine Swann

Intervención plástica: Lisandro Pierotti
Videos de Rusi Millán Pastori

Jueves 21 de Marzo, 21:00
Bar de La Tribu [Lambaré 873]
Entrada gratis

14.3.13

¡Arte! ¡Arte! ¡Arte!

Esta temporada la Carne se pone trémula por obra del arte, la Carne es visitada, enaltecida, jerarquizada por la obra de un artista visual que nos encanta. Lisandro Pierotti, dibujante, pintor, muralista paranaense y multipremiado, se animó a intervenir con su trazo, un verdadero cross a la mandíbula, nuestro emblema: el sillón donde se sientan quienes vienen a leernos. Estamos realmente contentos de haber podido hacer esta cruza, la Carne venía apetente hacía rato de algo así, algo que se irá repitiendo a lo largo del año con diferentes pinceladas, diferentes artistas invitados. Por este debut de Pierotti estamos con orgulloso mugido. ¡Gracias, Lisandro!



Detalle del sillón intervenido por Lisandro




13.3.13

Camilo Sánchez




Camilo Sánchez es periodista, escribió junto a Néstor Restivo la biografía ‘Haroldo Conti con vida’ –que se reimprimió dos veces-, también es coautor de 'El otro Bicentenario –doscientos hechos que no hicieron patria-' y en 2012 publicó 'La viuda de los Van Gogh', su primera novela, en la que cuenta el monumental rescate de la obra de Vincent que hizo Johanna Van Gogh Bonger, viuda de Thèo. A la novela le fue muy bien, en apenas un par de meses volvieron a imprimirla y en un momento del año pasado nos tocó entrevistarlo: Camilo respondía con prolijidad de buena escucha, paraba y decía ‘dame un minuto que necesito pensar eso antes de contestar’, Camilo preguntaba por nosotros, quería saber, hablaba con tranquilidad y en serio. Sabíamos que Camilo era poeta, que aún no tenía nada de poesía publicado pero que en 2008 su trilogía poética ‘Del viento en la ventana’ fue finalista del Concurso Olga Orozco, con un jurado integrado por Juan Gelman, Gonzalo Rojas, Antonio Gamoneda y Jorge Boccanera, nada menos. Entonces nos animamos a preguntar y la poesía apareció en el relato de Camilo desde siempre, un interés profundo y comprometido. Entonces nos animamos a pedir, queríamos leer esa poesía en silencio, esa escritura que fue constante y que seguramente dejará de ser un secreto muy pronto. Entonces aquí estamos: muy contentos de tener a Camilo Sánchez, a su poesía justa y encantadora, en la noche de la presentación de nuestra Colección Otoño, la primera velada de encuentro con vosotras, adoradas y fieles vaquillonas, en esta, la octava temporada de Carne Argentina.

11.3.13

Esther Cross


Esther Cross es una escritora que campea distintos frentes: además de cuentos y novelas, publicó Bioy Casares a la hora de escribir, un libro de entrevistas en colaboración con Félix Della Paolera. Y es que antes de frecuentar a Bioy, la Esther niña, vecina de la Recoleta, veía al escritor y a Silvina Ocampo haciendo las compras por el barrio.
Además de cuentos y novelas y estas entrevistas a las que se suma Conversaciones con Borges en el taller literario, Cross es también traductora. A ella le debemos impecables traducciones de Richard Yeats y William Goyen. A propósito de la traducción dice: “un escritor que traduce no puede salvarse, por suerte, de que el trabajo de traducción influya en su escritura. Es imposible. Muchas veces -a mí por lo menos me pasaba, traduciendo a Yeats-, que tenía la sorpresa buena de que me daba cuenta de que sabía más inglés de lo que yo pensaba. Pero también me daba cuenta de que estaba mucho menos en dominio del castellano, que es mi idioma, de lo que yo creía (…) Entonces, cuando después de eso, volvés a sentarte a escribir, ya es distinto. El diccionario, el lenguaje, que tenés en la cabeza es una especie de big-bang de recursos del que sos mucho más consciente”.
Esther Cross decidió convertirse en escritora a los 17 años. Cuenta que cuando se lo comunicó a su padre, profesor de literatura, él salió a comprarle Un cuarto propio, de Virginia Wolf. El 21 de marzo, cuando las primeras hojas del otoño caigan, oiremos crepitar uno de sus preciosos relatos en Carne Argentina.

9.3.13

Maxine Swann



Maxine Swann es una norteamericana errante (vivió varios años en París y en Pakistán) que, desde 2001, se detuvo en Buenos Aires, donde todavía vive y en la que escribe, en inglés, pero con la ciudad como paisaje en el que las protagonistas de su última novela, también extranjeras, deambulan. Esta novela se llama The foreigners y se publicó en Estados Unidos en 2011.
Como otros escritores extranjeros (Anna-Kazumi Stal y Gombrowickz: una, amiga; el otro, un escritor admirado) Swann eligió Buenos Aires para vivir y escribir, dice que aquí encuentra una vitalidad que no ha visto en otras ciudades, que aquí el pasado no está embalsamado como en París, sino en diálogo constante con la vida contemporánea.
Sus dos novelas anteriores fueron traducidas al español y publicadas por Emecé: Chicas serias (2006) y Niños hippies (2009).
El jueves 21 de marzo tendremos el placer de escucharla leer, en español pero con acento, fragmentos de Niños hippies, una novela maravillosa sobre cuatro hijos de la contracultura, criados sin límites, en comunión con la naturaleza en la que se sienten como pez en el agua, pero que también deben interactuar con el mundo de “afuera”: la escuela, los compañeros, las reglas y lidiar con el miedo y la responsabilidad que esto les provoca.

4.3.13

Mario Castells




Traer la producción literaria de las provincias a la escena porteña, federalizar el ciclo, ha sido una idea largamente acariciada por Carne Argentina. En el año 2009 obtuvimos una beca del Fondo Nacional de las Artes que nos permitió traer escritores de distintas provincias. Una experiencia que nos dejó amigos y obras que admiramos. Este año quisimos volver a la carga, pero como no tenemos beca ni subsidio decidimos buscar apoyo en distintas entidades provinciales. Así, gracias a la Editorial Municipal de Rosario (Santa Fe) y a las gestiones de su editor, Daniel García Helder, que enseguida se entusiasmó con nuestra propuesta, podemos tener en la primera lectura del año a Mario Castells: rosarino de nacimiento, hijo de paraguayos, estudioso del guaraní, poeta, profesor universitario y escritor de ficciones. El año pasado Mario ganó el Concurso Provincial de Literatura Ciudad de Rosario con su novela breve El mosto y la queresa [libro que, según el jurado, "tensa los límites de la literatura nacional"]. La novela cuenta la historia de Emigdio Rivarola, un donjuán paraguayo en los últimos años de la dictadura de Stroessner, a la conquista de su cuñataí porá, la chica hermosa de sus sueños que, como en las tramas telenovelescas, se disputa con un pretendiente poderoso. En el lenguaje de Castells el castellano se endulza de guaraní y el guaraní arremete sin pedir permiso. Nos pone muy contentos saber que lo escucharemos en vivo, nos pone muy contentos que sea él quien venga a estrenar este 2013, donde esperamos seguir recibiendo escritoras y escritores de otros pagos. Queridas vaquillonas, volvemos al ruedo.

19.1.13

Working


No hay verano sin terraza, no hay terraza sin cinzano, no hay 2013 sin Carne Argentina.



25.12.12

Último tarascón del año




Felices Fiestas para todos los que nos acompañan.
Y que la carne nos reencuentre jugosos y con ganas de repetir.

¡¡¡Hasta el 2013!!!

22.12.12

Entrevista de Natalia Páez para Tiempo Argentino

Un exitoso ciclo de lectura que pone toda la literatura al asador


Está integrado por Alejandra Zina, Selva Almada y Julián López y ha convocado a los escritores más significativos para poner en escena el acto de leer. En 2013, para su octava temporada, planea invitar a autores de todo el país.



Es una rareza que una acción de marketing sobreviva a aquello que tenía como misión promocionar. Es una rareza, entonces, que un ciclo de lectura, creado para difundir los libros de una editorial independiente, no sólo la sobreviva sino que se vuelva en sí mismo el espacio convocante para los que disfrutan de escuchar literatura. El Ciclo Carne Argentina, se comió a la editorial que le prestó el nombre –Carne Argentina– y que dejó de existir en 2008 habiendo publicado entre otros autores a Alberto Laiseca.
Tres escritores, que eran habitué de otros espacios donde se leía poesía o narrativa y editaban en la extinta editorial, crearon este que es uno de los ciclos de lectura más exitosos y convocantes de la escena nocturno-literaria actual y que estrenará en 2013 su octava temporada. Ellos son Alejandra Zina (Barajas; Plaza Janés), Selva Almada (El viento que arrasa; Mardulce) y Julián López (Poemario Bienamado, Antología de poesía de Clara Muschietti), los ideadores y coordinadores del espacio que armaron en el bar de FM La Tribu (Lambaré 873). Son los padres y madres de la criatura.
La clave de su convocatoria es proponer una puesta en escena del acto de leer. Recrear el ritual en el que tanto escritores consagrados como nóveles se suben al escenario para que otros dejen que les lean, como cuando eran niños. Del rito participan los escritores, en cercanía de quienes los escuchan, en un clima íntimo, teatral. Por allí ya pasaron ciento veinte autores de distintos géneros y estilos entre ellos Carlos Gamerro, Leo Maslíah, Juan José Becerra, Ariel Magnus, Pedro Mairal, Fernando Noy, Hebe Uhart, Diana Bellesi, Irene Gruss, Leopoldo Brizuela, Pablo Ramos, Matilde Sánchez, Félix Bruzzone y el poeta Jorge Aulicino. Como también autores de la crónica literaria y periodística como María Moreno, Josefina Licitra, Ricardo Ragendorfer, o Cristian Alarcón. Pero no sólo se trata de convocar a escritores sino también a creadores de otros rubros como músicos o cineastas. Tal fue el caso de Albertina Carri, o de los fotógrafos como Marcos López y Marcos Zimmermann.
En 2013 la apuesta se redoblará porque piensan convocar a autores de las provincias. "No queremos invitar a los ya consagrados, a esos los conocemos, sino apostar a nuevos y buenos escritores que no tienen mucho acceso a que su obra se difunda", explicó Alejandra Zina.
Entre los ciclos de lectura que lograron imponerse se encuentran los de poesía El yacaré cumbiao, Maldita ginebra (que luego de 15 años de realizarse todos los viernes en el barrio del Abasto cerró sus puertas el último viernes 21), o La voz del erizo. Entre los de narrativa el clásico es el del Grupo Alejandría (en un bar de San Telmo) que lleva nueve años continuados.

Cada función de Carne Argentina se estructura en dos o tres bloques de lectura de no más de diez minutos, para que no decaiga la atención. En cada corte es cuando se come, se toma, se charla, se sale a fumar, se escucha música. Cuenta con cinco funciones al año, cuatro se corresponden con cada estación y la última función del año es temática y se dedica a mezclar, revisitar, releer a autores queridos, desconocidos o recontraconocidos. Al gusto de los editores de este espectáculo de la lectura. Tienen su blog


–Son una especie que suele extinguirse en uno o dos años. Sin embargo ustedes ya van por el octavo, ¿cómo lograron persistir?
Julián López:– Una de las razones por la que seguimos organizando estas lecturas es porque seguimos pasándola bien después de tantos años y porque a la gente parece gustarle participar de ese rito que es ir cada tanto a conocer nuevas escritoras y escritores y ver más de cerca de algunos que ya conoce. Solemos probar los textos, porque algunos pueden ser excelentes pero no para ser leídos. Además colabora con nosotros un grupo de amigos que hace de cada lectura una puesta. Músicos, escritores, que nos ayudan con los flyers, con el registro de la noche, con la ambientación, con el video de presentación…
Selva Almada: –Hay muchos ciclos de poesía a los que les resulta difícil hacerla funcionar también con lecturas de narrativa. Entonces no persisten. Algunos muy buenos duraron sólo un año. Nosotros persistimos. Hay una cosa efervescente de ciclos que hace que haya muchos ciclos que no se sostienen en el tiempo. 
–¿Qué novedades traerá el Ciclo Carne Argentina en 2013?
Alejandra Zina: –Queremos invitar a autores del interior. Un año tuvimos una beca con la que convocamos a autores. Este año queremos apostar fuertemente a eso. Es el gran problema de la concentración cultural y la presencia de editoriales en Buenos Aires, y la dificultad que tienen los autores del interior por falta de visibilidad y circulación. No vamos a poner el foco en los autores famosos sino dar la posibilidad a otros escritores de mostrarse. Un año trajimos a Gabriel Ceballos, correntino, que luego fue finalista del Premio Herralde de Novela. Él nos habló de otro autor, el chaqueño Miguel Ángel Molfino, a quien también invitamos.
–¿A qué creen que se debe el éxito de la convocatoria? 
JL: –El público se muestra ávido de conocer materiales nuevos e interesado en la mezcla de géneros. En 2005 y 2006 hubo una explosión de ciclos de lectura, a los que asistíamos con mucha regularidad. Así que se nos ocurrió hacer el nuestro un poco por contagio, otro poco porque había cosas de esas propuestas que nos parecían aburridas o desprolijas. Apostamos a armar algo distinto. Construir un espacio donde la gente fuera a escuchar, a disfrutar del autor leyendo en vivo; y no a tomar cerveza y hablar mientras alguien intentaba leer. Una de las cosas de las que más nos enorgullecemos es de nuestro público, de lo que se genera cuando se bajan las luces del bar y empieza la lectura. La gente de verdad disfruta las lecturas y nos sorprende la curiosidad de los espectadores a quienes siempre les ofrecemos algo distinto y que quiebre con lo anterior. Hay relatos más fácilmente acomodables a la oreja del público pero incluso con la poesía o las cosas más del orden del ensayo o la crónica la atención es siempre concentrada y agradecida. Eso, para nosotros es muy conmovedor y, sin dudas, una de las cosas que renueva nuestras ganas. 
SA: –Creemos que el interés tiene que ver también con la diversidad. Hay ciclos que son sólo de poesía o sólo de cuentos. Nosotros invitamos a narradores, a poetas, a periodistas, incluso gente que no escribe sino que se dedica a otras áreas. Invitamos artistas plásticos, cineastas. Una de las sorpresas fue que cuando invitamos a la directora de cine Albertina Carri escribió para el ciclo especialmente un texto que resultó extraordinario sobre su experiencia de parir en su casa a su hijo.
AZ: –El público de Carne va dispuesto a escuchar. Aunque no es siempre el mismo, hay un grupo estable, pero también hay gente que va porque lee un autor en particular. Y también se trata de un público heterogéneo en cuanto a edades, ocupaciones, intereses. «